HISTORIA DEL AFRICA NEGRA Escrita por: Joseph Ki-Zerbo


HISTORIA DEL AFRICA NEGRA
Escrita por: Joseph Ki-Zerbo



LOS PRIMEROS CONTACTOS CON LOS EUROPEOS Y LA TRATA DE
NEGROS ENTRE EL SIGLO XV Y EL XIX.

A. Primeros contactos
El príncipe enrique ordenó que sus carabelas se dirigiesen, armadas para la paz y para la guerra, al país de Guinea, donde la gente es extremadamente negra .Buscamos cristianos y especias Subrayemos, en primer lugar, que la trata de negros no fue una operación premeditada.

Aquellos que partían para la «santa empresa de la ruta de las Indias y de las especias» sabían lo que iban a buscar pero ignoraban lo que iban a encontrar y cómo lo iban a encontrar. Las causas de este tenaz empuje hacia mundos lejanos eran muy variadas, aunque fueron admirablemente resumidas por Vasco de Gama: Cristianos y especias. Efectivamente, si los europeos buscaban metales preciosos, buscaban también otro tipo de minas, minas espirituales: minas de ánimas. El infante portugués Henrique, llamado el Navegante, al que su padre había confiado en 1515 el cargo de gobernador del fuerte de Ceuta, en el norte de Africa, era un ferviente cristiano que concebiría el plan de tomar el Islam por detrás, uniendo sus fuerzas a las del «preste Juan», que no era otro que el negus etíope.

En verdad, la leyenda del preste Juan parece haberse originado a partir de una carta enviada por el negus (el preste) mismo al emperador Manuel Comneno, hacia 1165, en la que le describe su reino como un espléndido país: Dominaba a setenta y un reyes; se vestía con la piel de un reptil que vivía en medio del fuego; iba a la guerra precedido por trece cruces de oro; no deseaba otra cosa que avanzar sobre Jerusalén para exterminar a los infieles. Desde ese momento los europeos trataron de encontrar por todas partes al famoso monarca cristiano; al no -haberlo hallado en Asia, se apoyarán en ‘los rumores traídos por viajeros provenientes de Palestina, según los cuales un rey cristiano dominaba un país situado más allá de Egipto, llegando a la conclusión de que se trataba del preste Juan.
Ahora bien, en 1402 el negus envía a Venecia, como presentes, dos leopardos y productos aromáticos. No debe extrañarnos, pues, que Alfonso y de Aragón envíe una embajada al rey de reyes para negociar el casamiento de ‘la infanta doña Juana con Isaac Itz’haq, por la gracia de Dios preste Juan, dueño de las indias, poseedor de las Tablas [de la Ley] del Sinaí y del trono de David. La embajada debía pasar por Jerusalén y Arabia, pero, como hage notar un escritor de la época, «el sultán de Egipto no permite que ningún cristiano se dirija -hacia la India por el mar Rojo ni por el río Nilo, a tierras del preste Juan, por ci miedo que él tiene de que los cristianos lleguen a un acuerdo con él para arrebatarle el dicho río». Efectivamente, como explica La Broquiére, enviado del duque de Borgoña: «Si pluguiera al preste Juan, él podría hacer desviar el río hacia otra parte.» Un plan de este tipo era una vuelta a los ideales de cruzada; había sido facilitado por el notable desarrollo de la cartografía, ya en esta época, gracias al impulso de escuelas célebres, corno la gran escuela de cartógrafos judíos de Mallorca o las efemérides de Nuremberg. En la Marciana de Venecia, frente al palacio de ‘los Dogos, existe un magnífico mapamundi, que fray Mauro acabó de pintar en 1490. En él el mapa de Etiopía es la pieza clave.

Henrique de Portugal había reunido en Sagres un numeroso equipo de geógrafos, una verdadera junta de matemáticos y navegantes, entre los cuales se hallaba el veneciano Alvise Ca’ da Mosto, cuya colaboración iba a producir resultados impresionantes. Ferviente cristiano y con gran curiosidad por los descubrimientos científicos, Henrique era también un hombre de negocios que no subestimaba en absoluto los beneficios económicos de la santa empresa.

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